Colombia, marzo de 2026.- De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social, cada día 57 personas reciben en Colombia un diagnóstico de tuberculosis y cuatro pierden la vida por esta enfermedad, una cifra que preocupa a las autoridades de salud y a las instituciones médicas del país, especialmente porque se trata de una infección prevenible, tratable y curable. Según datos del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud, en 2024 se registraron 20.832 casos en el país, lo que confirma una tendencia de crecimiento cercana al 4,5% anual.
La tuberculosis, causada por la bacteria mycobacterium tuberculosis, sigue siendo uno de los principales retos de salud pública en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se registran cerca de 10 millones de casos y entre 1,2 y 1,3 millones de personas mueren por esta enfermedad. En Colombia, aunque el tratamiento está cubierto por el sistema de salud y existen estrategias de control, la enfermedad continúa presente en gran parte del territorio. De hecho, el 74% de los municipios del país reportaron casos en 2024, con mayor concentración en ciudades como Cali, Bogotá, Barranquilla, Medellín, Bucaramanga, Pereira, Ibagué, Villavicencio y Valledupar.
Su impacto también se refleja en quiénes resultan más afectados. De acuerdo con el Ministerio de Salud, el 68,26 % de los casos se registraron en hombres, mientras que casi la mitad de los pacientes
(46,29 %) tenían entre 29 y 59 años, es decir, personas en plena etapa productiva de la vida. La situación es particularmente relevante en Antioquia, que continúa siendo uno de los departamentos con mayor número de casos en el país: en 2024 se reportaron 5.448 casos de tuberculosis, una proporción significativa del total nacional. Además, alrededor del 64 % de estos casos se concentran en Medellín, donde también se registraron más de 200 muertes durante el año.
“En el Hospital seguimos viendo una presencia importante de tuberculosis. Algo que llama la atención es que muchos de los diagnósticos no se hacen en pacientes que consultan inicialmente por síntomas respiratorios, sino en personas que ingresan por otras causas, como accidentes de tránsito u otras enfermedades. Durante su hospitalización, a partir de estudios clínicos e imágenes diagnósticas —por eįemplo, tomografías— surge la sospecha y confirmamos la infección. En un día cualquiera podemos tener varios pacientes hospitalizados con tuberculosis; aproximadamente el 70% corresponde a tuberculosis pulmonar, que es la forma más frecuente y la que genera mayor preocupación desde el punto de vista de salud pública porque puede transmitirse de persona a persona,” explicó Ana Isabel Dávila, coordinadora de Control de Infecciones del Hospital San Vicente Fundación Medellín.
La tuberculosis pulmonar se transmite a través de pequeñas partículas que quedan suspendidas en el aire cuando una persona enferma tose, habla o estornuda. Por esta razón, los pacientes diagnosticados deben permanecer en aislamiento respiratorio, tanto en el hospital como en sus hogares. En los centros hospitalarios, estos pacientes se manejan en habitaciones individuales con sistemas de ventilación especiales, mientras que el personal de salud utiliza mascarillas N95, iguales a las que se usaron durante la pandemia de COVID-19. Cuando el tratamiento responde adecuadamente y la bacteria es sensible a los medicamentos, el periodo de aislamiento suele durar alrededor de dos semanas, después de las cuales el paciente deja de ser contagioso.
Aunque muchas personas asocian la tuberculosis exclusivamente con los pulmones, la enfermedad también puede afectar otros órganos del cuerpo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, entre el 15% y el 20% de los casos son extrapulmonares, es decir, ocurren fuera del sistema respiratorio. La infección puede presentarse en ganglios linfáticos, pleura, sistema nervioso central, huesos, articulaciones, riñones, hígado e incluso en la piel, y en algunos casos produce síntomas poco específicos que pueden dificultar su diagnóstico. “En realidad, la tuberculosis puede aparecer en casi cualquier parte del organismo. La forma pulmonar es la más conocida y la que más se transmite, pero las formas extrapulmonares también representan una proporción importante de los casos”, explica la especialista.
La tuberculosis es una de las enfermedades más antiguas de la historia de la humanidad y, a pesar de los avances médicos, continúa representando un desafío para la salud pública. El aumento de casos observado en los últimos años se explica por múltiples factores. Entre ellos se encuentran las condiciones sociales, como el hacinamiento, la pobreza, la malnutrición y los desplazamientos de población, que facilitan la transmisión de la enfermedad. También influyen condiciones médicas que debilitan el sistema inmunológico, como el VIH, el cáncer, la diabetes o el uso prolongado de medicamentos inmunosupresores. A esto se suma que la tuberculosis puede permanecer sin síntomas claros en sus etapas iniciales, lo que retrasa la consulta médica y favorece su propagación dentro de la comunidad.
Uno de los mayores retos actuales es la tuberculosis multirresistente, una forma de la enfermedad en la que la bacteria deja de responder a los medicamentos más utilizados. Estos casos representan un desafío importante para los sistemas de salud, ya que mientras el tratamiento convencional dura alrededor de seis meses, las formas resistentes pueden requerir terapias de hasta 18 o 24 meses, con medicamentos más costosos, mayores efectos secundarios y menores tasas de curación.
“El mensaįe más importante es que la tuberculosis tiene cura. Cuando se detecta a tiempo y el paciente cumple todo el tratamiento, la enfermedad puede controlarse y el paciente recuperarse completamente. Por eso es fundamental consultar al médico ante síntomas como tos persistente por más de dos semanas, sudoración nocturna o pérdida de peso sin causa aparente, y no suspender los medicamentos antes de tiempo”, agregó Dávila.
El Hospital San Vicente Fundación Medellín cuenta con un equipo multidisciplinario para el manejo de pacientes con tuberculosis, integrado por especialistas en medicina interna, infectología, neumología, cirugía de tórax, hepatología, nefrología, neurología y cuidado crítico, entre otras áreas. Todos los casos diagnosticados se reportan al sistema de vigilancia epidemiológica Sivigila, lo que permite a las autoridades sanitarias hacer seguimiento a la evolución de la enfermedad. Una vez el paciente es dado de alta, el Hospital articula su atención con las EPS y las secretarías de salud, que continúan el suministro de medicamentos y el seguimiento clínico. En los casos de tuberculosis resistente, incluso se puede implementar medicina domiciliaria para garantizar que el paciente complete el tratamiento.
En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, los especialistas reiteran el llamado a no subestimar los síntomas, consultar oportunamente y completar los tratamientos, ya que estas son las medidas más efectivas para frenar la propagación de la enfermedad.