Medellín, junio de 2026.- Más de 559 millones de niños en el mundo están actualmente expuestos a un aumento en la frecuencia de las olas de calor, una cifra que podría llegar a 2.020 millones para el año 2050, según estimaciones de UNICEF. El organismo internacional advierte que el cambio climático está incrementando la intensidad y duración de estos fenómenos, generando riesgos crecientes para la salud infantil, especialmente en los países tropicales y durante los periodos vacacionales, cuando aumentan las actividades al aire libre.
Ante este panorama global y en momentos en que las autoridades ambientales y meteorológicas han advertido sobre temperaturas por encima de los promedios habituales en distintas regiones de Colombia, asociadas a los efectos del fenómeno de El Niño, el Hospital Infantil San Vicente Fundación hace un llamado a padres, cuidadores y comunidades educativas para extremar las medidas de prevención y reconocer oportunamente los signos de alarma relacionados con la exposición al calor.
Las altas temperaturas pueden favorecer la aparición de cuadros de deshidratación, agotamiento por calor, insolación y otras complicaciones que afectan especialmente a la población infantil. Por ello, los especialistas recomiendan reforzar hábitos como la hidratación frecuente, el uso adecuado de protector solar y la reducción de la exposición al sol durante las horas de mayor intensidad.
“Las altas temperaturas pueden tener un impacto importante en la salud de los niños porque su organismo aún no tiene la misma capacidad que un adulto para regular el calor. Por eso, durante esta temporada es fundamental que padres y cuidadores estén atentos a señales tempranas como sed intensa, sequedad en la boca, irritabilidad, llanto sin lágrimas o sudoración excesiva, ya que pueden ser los primeros signos de deshidratación o agotamiento por calor. La mayoría de las complicaciones se pueden prevenir con medidas sencillas como una hidratación frecuente, evitar la exposición directa al sol en las horas de mayor temperatura y garantizar espacios frescos para el descanso. La prevención y la vigilancia oportuna siguen siendo las mejores herramientas para proteger la salud de los niños”, señaló la doctora Lina Galvis Gómez, líder de Pediatría del Hospital Infantil San Vicente Fundación.
Uno de los mayores desafíos para las familias es que, en algunos casos, los síntomas relacionados con el calor pueden confundirse con otras enfermedades frecuentes en la infancia, como infecciones virales o cuadros gastrointestinales. Náuseas, vómitos, malestar general e incluso fiebre pueden presentarse tanto en un proceso infeccioso como en un golpe de calor, lo que dificulta una identificación temprana.
Por esta razón, el Hospital Infantil San Vicente Fundación recomienda prestar especial atención a la evolución de los síntomas y buscar atención médica cuando aparezcan señales de alarma como una temperatura corporal superior a los 40 grados centígrados, alteraciones del estado de conciencia, confusión, mareos persistentes o vómitos continuos que impidan una adecuada hidratación.
“Es importante que las familias sepan identificar cuándo una situación relacionada con el calor deja de ser un malestar pasajero y se convierte en una emergencia médica. Si un niño presenta piel caliente, roja y seca, fiebre muy alta, confusión, mareos o vómitos persistentes, se debe buscar atención médica de inmediato, ya que estos síntomas pueden indicar un golpe de calor. Cuando no se atiende oportunamente, esta condición puede provocar deshidratación severa, alteraciones neurológicas e incluso compromiso de órganos vitales. La mejor forma de prevenir estos eventos es evitar la exposición al sol durante las horas de mayor radiación, promover descansos frecuentes en lugares frescos o con sombra e insistir en una adecuada hidratación antes, durante y después de las actividades al aire libre. Son medidas sencillas que pueden marcar una diferencia importante en la protección de la salud infantil”, agregó la especialista.
Los especialistas también destacan la importancia de adoptar medidas complementarias para reducir la exposición al calor. El uso de protector solar, que puede emplearse a partir de los seis meses de edad, ayuda a prevenir los efectos nocivos de la radiación ultravioleta cuando los niños participan en actividades al aire libre. Asimismo, recomiendan vestir a los menores con prendas ligeras, cómodas y de colores claros que favorezcan la ventilación, así como utilizar gorras, sombreros o prendas con protección solar que ayuden a proteger la piel y disminuir la exposición directa al sol durante los momentos de mayor intensidad de la radiación.
Los bebés, lactantes y niños pequeños requieren especial atención durante los periodos de altas temperaturas, debido a que sus mecanismos de regulación térmica aún se encuentran en desarrollo. De igual forma, los menores que practican deportes o realizan actividades recreativas al aire libre deben contar con periodos de descanso en lugares frescos o con sombra, especialmente durante las horas de mayor intensidad solar, con el fin de reducir el riesgo de agotamiento o golpe de calor.
Frente a un escenario en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, los especialistas insisten en la importancia de mantener medidas permanentes de cuidado y supervisión. Reconocer oportunamente los signos de alarma y actuar de manera temprana ante cualquier síntoma asociado a la exposición al calor puede evitar complicaciones y permitir que los niños disfruten de forma segura sus actividades recreativas y vacacionales.