La tiroides es una glándula ubicada justo debajo de la "manzana de adán" y produce hormonas que regulan el metabolismo, la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, el nivel de energía, el sueño y otras funciones del cuerpo. Puede presentarse, tiroides lenta (hipotiroidismo) con síntomas inespecíficos y que pueden confundirse con otras enfermedades y la tiroides rápida (hipertiroidismo).
Es común escuchar frases como “seguro es la tiroides” cuando aparecen síntomas como cansancio, aumento de peso, caída del cabello, ansiedad o dificultad para dormir, sin embargo, aunque la tiroides puede causar estos síntomas, no siempre es la responsable.
¿Cuáles síntomas podrían relacionarse con la tiroides?
Fatiga o somnolencia excesiva.
Sensación de frío o calor intenso.
Cambios de peso inexplicables.
Palpitaciones.
Caída del cabello.
Cambios en el estado de ánimo.
Estreñimiento o diarrea.
Alteraciones menstruales.
Temblor o nerviosismo.
Inflamación en el cuello.
Estos síntomas también pueden presentarse en otras condiciones como: estrés crónico, trastornos del sueño, ansiedad, depresión, menopausia, anemia, sedentarismo o malos hábitos de vida.
¿Cuándo consultar con un profesional de la salud?
Los síntomas son persistentes o afectan la calidad de vida.
Existe antecedente familiar de enfermedad tiroidea.
Aparece crecimiento o “masa” en el cuello.
Hay pérdida o aumento importante de peso sin explicación.
Se presentan palpitaciones frecuentes o alteraciones del ritmo cardíaco.
Existen cambios importantes en el estado de ánimo o energía.
¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento del hipotiroidismo es con levotiroxina, una medicina que se recomienda tomar en ayunas con agua, entre 30 o 60 minutos antes de desayunar; y el del hipertiroidismo generalmente se hace con metimazol, pero podría necesitar yodo radioactivo y en casos muy seleccionados cirugía de extracción total de la tiroides.
Cualquier tratamiento se utiliza siempre y cuando sea indicado por el médico y cuando el diagnóstico lo amerite.
Recomendaciones generales para cuidar la salud hormonal y metabólica
Evite la automedicación: no todas las personas necesitan vitaminas, suplementos o medicamentos, tomar hormonas tiroideas sin indicación médica puede generar complicaciones.
Mantenga hábitos de vida saludables: dormir adecuadamente, realizar actividad física regular y mantener una alimentación balanceada ayuda al funcionamiento general del organismo y puede mejorar muchos síntomas frecuentemente atribuidos a la tiroides.
Controle el estrés: el estrés crónico puede afectar el sueño, el apetito, la energía y el estado emocional, generando síntomas similares a algunas enfermedades hormonales.
Realice chequeos médicos cuando sea necesario: los exámenes de laboratorio deben interpretarse en conjunto con la historia clínica y los síntomas. Un resultado alterado no siempre significa enfermedad grave, y un examen normal tampoco descarta otras causas de malestar.
Infórmese con fuentes confiables: en redes sociales circula mucha información incorrecta sobre enfermedades hormonales y metabolismo. Consulte siempre con profesionales de salud y evite seguir recomendaciones sin respaldo médico.
La tiroides es importante, pero no todo es su culpa. Escuchar el cuerpo, consultar oportunamente y mantener hábitos saludables son herramientas fundamentales para cuidar la salud integral.
La información y el conocimiento son el primer paso para prevenir enfermedades y tomar mejores decisiones sobre nuestro bienestar.
Recuerda que la tiroides da de todo, pero no todo lo que te pasa es por la tiroides.