Cada año, el segundo jueves de marzo se celebra el Día Mundial del Riñón (World Kidney Day), una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de cuidar estos órganos fundamentales para nuestra salud. Aunque muchas personas no lo saben, la enfermedad renal crónica afecta aproximadamente al 10% de la población mundial y, en muchos casos, avanza de forma silenciosa durante años.
Los riñones cumplen funciones esenciales para el organismo. Son responsables de filtrar la sangre y eliminar toxinas, regular el equilibrio de líquidos, ayudar a controlar la presión arterial, producir hormonas que participan en la formación de glóbulos rojos y mantener el equilibrio de minerales importantes como el calcio y el fósforo.
Cuando los riñones dejan de funcionar adecuadamente, el impacto en la salud puede ser profundo y, en etapas avanzadas, puede requerir tratamientos como diálisis o trasplante renal.
En Colombia, la enfermedad renal crónica representa un reto creciente para el sistema de salud. De acuerdo con los registros de la Cuenta de Alto Costo, más de un millón de personas han sido diagnosticadas con enfermedad renal crónica en el país, lo que corresponde aproximadamente al 1,9% de la población afiliada al sistema de salud.
De estos pacientes, cerca del 4% se encuentran en estadio 5, la etapa más avanzada de la enfermedad, en la que muchas personas requieren terapias de reemplazo renal como diálisis o trasplante para sobrevivir.
Actualmente, alrededor de 49.000 colombianos reciben tratamiento de reemplazo renal, lo que refleja el impacto que tiene esta enfermedad en la salud pública y en la calidad de vida de quienes la padecen.
Diabetes e Hipertensión arterial principalmente en adultos.
Malformaciones congénitas y de las vías urinarias y glomerulopatías en niños.
Enfermedades cardiovasculares, factores genéticos y algunas enfermedades autoinmunes o infecciones.
Debido a que la enfermedad renal puede avanzar sin síntomas durante años, muchas personas no saben que la tienen hasta etapas avanzadas, lo que hace aún más importante la prevención y la detección temprana.
Aunque cualquier persona puede desarrollar enfermedad renal, existen grupos con mayor riesgo, entre ellos:
Niños con infecciones urinarias a repetición y malformaciones congenitas y de las vías urinarias.
Personas con diabetes e hipertensión arterial.
Personas con antecedentes familiares de enfermedad renal.
Adultos mayores.
Personas con sobrepeso u obesidad.
Pacientes con enfermedades cardiovasculares.
En estas poblaciones es especialmente importante realizar controles médicos periódicos y exámenes sencillos como creatinina en sangre y examen de orina, que permiten detectar tempranamente alteraciones en la función renal.
En las etapas tempranas, la enfermedad renal puede no generar síntomas. Sin embargo, algunos signos pueden sugerir que algo no está bien:
Hinchazón en pies, tobillos o párpados
Cambios en la cantidad o apariencia de la orina
Fatiga persistente
Presión arterial difícil de controlar
Náuseas o pérdida del apetito
Ante cualquiera de estos síntomas, es importante consultar al médico para una evaluación oportuna.
El World Kidney Day promueve una serie de recomendaciones sencillas que pueden ayudar a proteger la salud renal a lo largo de la vida. Estas son algunas de las más importantes:
Mantenerse activo y realizar ejercicio regularmente: La actividad física ayuda a controlar el peso, la presión arterial y el riesgo de diabetes.
Controlar el azúcar en la sangre: La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal. Un buen control metabólico reduce significativamente el riesgo de daño renal.
Vigilar la presión arterial: La hipertensión puede dañar los riñones de manera progresiva si no se controla adecuadamente.
Mantener una alimentación saludable y baja en sal: Reducir el consumo de sal y alimentos ultraprocesados ayuda a proteger los riñones y el sistema cardiovascular.
Mantener una hidratación adecuada: Consumir agua de forma regular favorece el funcionamiento renal y ayuda a eliminar toxinas.
No fumar: El tabaquismo afecta la circulación, aumenta el riesgo cardiovascular y acelera el deterioro de la función renal.
Evitar la automedicación: El uso frecuente de algunos medicamentos, especialmente antiinflamatorios, puede afectar la función renal cuando se usan sin supervisión médica.
Realizar chequeos médicos periódicos: Las personas con factores de riesgo deben controlar su presión arterial, glicemia y función renal de manera regular.
La enfermedad renal es un problema de salud que muchas veces avanza de forma silenciosa, pero que puede prevenirse o detectarse a tiempo con hábitos saludables y controles médicos oportunos.
En el mes del riñón, el mensaje es claro: cuidar nuestros riñones es cuidar nuestra vida. Pequeñas decisiones cotidianas pueden marcar una gran diferencia para mantener estos órganos sanos durante toda la vida.
Puedes ampliar esta información en: https://www.worldkidneyday.org/
