Hígado graso en niños: un problema emergente en la población pediátrica

El hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica es una enfermedad caracterizada por acumulación excesiva de grasa en este órgano que interfiere en sus funciones.  Si esto se mantiene por largos períodos de tiempo puede producir inflamación y fibrosis, que es la acumulación de cicatrices duras. Esta cicatrización en algunos niños finalmente daña la capacidad del hígado de controlar las infecciones, eliminar las bacterias, procesar los nutrientes y genera falla hepática; que constituye una indicación de trasplante hepático. Actualmente, es la tercera indicación de trasplante en adultos, y representa 13% de los trasplantes realizados en el mundo.

Es frecuente en escolares y adolescentes, pero se han reportado casos en pacientes de 3 años, debido al aumento de sobrepeso y obesidad, siendo esta condición y la resistencia a la insulina un riesgo para desarrollarla.

Puede ser causado por múltiples factores, pero la causa más frecuente es la obesidad. En el paciente obeso existe un depósito de ácidos grasos y triglicéridos en el hígado, que condicionan con el tiempo la aparición de inflamación y muerte celular del tejido hepático.

La enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA) se puede presentar en el 5% de los niños con peso normal o sobrepeso, pero su prevalencia aumenta de forma significativa en los que tienen obesidad, reportándose prevalencias que van desde 38% a 70% o incluso más en algunas series; en el 1-3% de estos pacientes se reporta EHNA.

En Colombia, según la encuesta nacional de situación nutricional (ENSIN) del 2015, se reportó un exceso de peso en niños menores de 5 años de 6,4%, mayor que en el 2010 (5,2%), y similar a lo reportado a nivel mundial (6,2%), con un predominio en los hombres, respecto a las mujeres y sin diferencias significativas entre regiones, índices de riqueza o etnias.

Considerando la asociación entre obesidad con EHGNA y sabiendo que la obesidad a nivel mundial va en aumento, con prevalencias según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se han triplicado desde 1975 con un 4% a más de 18% en el 2016, cobra relevancia conocer, prevenir y tratar esta enfermedad que se considera un problema de salud pública, más aún cuando se sabe que la EHGNA es la principal causa de enfermedad hepática en niños; hacer un diagnóstico temprano e iniciar tratamiento es fundamental para impactar en el pronóstico, morbilidad y sobrevida de estos pacientes.

Actualmente, es la segunda indicación de trasplante en adultos, y representa 13% de los trasplantes realizados en el mundo. Y según la OMS la EHGNA se convertirá en la principal causa de trasplante de hígado para el 2020.

En la actualidad no existe un medicamento y no se conocen intervenciones  terapéuticas aprobadas para niños con hígado graso.

Comúnmente no se ve como un problema esta condición, no se apoya la adecuada alimentación y la actividad física; padres obesos y sedentarios educan hijos obesos y sedentarios, y el círculo se perpetúa. No se ve la obesidad infantil como enfermedad y el hígado graso no da síntomas francamente visibles, por tanto se consulta tardíamente. 

La dieta y el ejercicio son el pilar del tratamiento y ofrecen eficacia si se realizan bajo supervisión médica, descartando otros factores como sobrecrecimiento bacteriano intestinal, intolerancia a los carbohidratos, etc. 

Todo niño con sobrepeso debe ser valorado y se debe descartar la presencia de hígado graso lo más pronto posible. Fomentar la necesidad de realizar actividad física y seguir una dieta saludable.

En el Hospital San Vicente Fundación de Medellín contamos con Hepatología Infantil a su disposición, para descartar o diagnosticar esta enfermedad.

  1. Reducir el consumo de azúcar y evitar edulcorantes en jugos de frutas y bebidas.

  2. Usar porciones controladas, comer lo que necesita y no más de eso.

  3. Sustituir granos refinados por alimentos de grano entero.

  4. Reducir el tiempo de exposición a pantallas (videojuegos, televisión, celular, tabletas) a no más de 2 horas por día. 

  5. Fomentar la actividad física diaria que incluye entre 30 y 60 minutos de juego físico de actividad moderada al aire libre.

  1. El hígado graso no alcohólico es considerado la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica en niños y adolescentes.

  2. Es fundamental su detección y tratamiento tempranos para evitar la progresión hacia una enfermedad hepática terminal.

  3. El sobrepeso y la obesidad son considerados hoy una verdadera epidemia, como consecuencia de una conducta pediátrica esencialmente sedentaria, con actividad física insuficiente, y el acompañamiento de una dieta alta en calorías.

  4. Los pediatras desempeñan un rol primordial en el reconocimiento oportuno de esta patología y la implementación de las medidas adecuadas para su prevención como:

    Promoción de hábitos alimentarios saludables.

    Promover la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y continuar hasta el año.

    Promover la actividad física desde temprana edad. 

  5. El manejo de los pacientes obesos con hígado graso debe ser enfocado por un equipo multidisciplinario en el que se incluyan profesionales en nutrición, gastroenterología, hepatología, psicología y especialistas en actividades deportivas, con el fin de motivar a estos pacientes para que adopten un estilo de vida más saludable. 

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